mi Blog de una escritora aficionada: marzo 2010

sábado, 20 de marzo de 2010

Artista Invitado: Arctic Monkeys



De nuevo estamos aquí, cambiando un poco la ambientación musical del blog, demostrando que soy una mujer ecléctica, pasamos del sonido breathy y delicado de Imogen Heap al indie Rock de los Arctic Monkeys.
Originarios de Sheffield, Inglaterra, Alex Turner y Jamie Cook formaron la banda cuando rondaban los veinte años tras haber aprendido a tocar unas guitarras que les habían regalado por Navidad. Pronto se unieron los otros miembros Andy Nicholson y Matt Helders, amigos de Alex. Dieron su primer concierto a mediados de 2003 en un local de su ciudad natal y a regalar CD's con sus demos en los conciertos, como una manera de promocionar su música. Los fans, empezaron a grabar sus discos y a difundir su música en internet, y pronto, sin que a banda tuviera nada que ver, su página oficial en MySpace, creada por los mismos fans, adquirió una gran popularidad lo que atrajo la atención de la industria hacia ellos. Esa nueva concepción del CD como elemento de propaganda para aumentar la asistencia a conciertos y no como medio para obtener benefecios y el permiso para difundir y copiar su música en internet hizo que el grupo fuera considerado uno de los pioneros en el uso de las nuevas tecnologías y de una nueva manera de ver el mercado de la música. Aunque en un principio reticentes, finalmente firmaron en 2005 con el sello Domino Records. Desde entonces ha publicado tres ábumes: Whatever people say I am, that's what I'm not en 2006, Favourite Worst Nightmare en 2007 y Humbug en 2009. Os dejo con una de sus actuaciones en vivo y el temazo A Certain Romance.

jueves, 18 de marzo de 2010

Historias homoeróticas recomendables, parte III:

Aquí estamos de nuevo, con esta sección en la que recomiendo las historias homoeróticas que encuentro por ahí y que a mí me gustan. Como ya he dicho antes, sólo expreso mi opinión al hacerlo e intento poner mi granito de arena en promocionar la obra de autoras que a mí me gustan.
Esta vez la sección tiene dos novedades: será la primera vez que haga una crítica por encargo, y también la primera vez que reseñe un relato.
La crítica por encargo me la pidió Khira tras leer la reseña que hice de su novela "Ángeles caídos", no voy a volver a hablar de ella como escritora, ya os la presenté la vez anterior, y si quiereis leer esa reseña sólo tenéis que picar aquí. La verdad es que me pidó que leyera su novela "Unreality" y la criticara. Aceptar una crítica por encargo es algo arriesgado, teniendo en cuenta que la novela no la había leído y que además yo aquí sólo reseño historias que me gustan, pero acepté porque al fin y al cabo, estamos hablando de una novela de Khira y honestamente, nunca pensé que algo escrito por ella pudiera decepcionarme.
Y no lo hizo, la historia, el ambiente, la relación entre los personajes me atrapó y me la leí de una sentada. Está narrada con ese estilo fluído y activo que caracteriza a la autora, con toques de triller y novela policiaca. Os pongo la sinopsis de la autora:

Nicholas Miller, prestigioso psiquiatra de Nueva York, se traslada a la ciudad de Jacksonville, donde empezará a trabajar como interno en una clínica mental. Allí conocerá a Daniel, el paciente más joven de la clínica, un muchacho trastornado que despertará su curiosidad mucho más allá de la medicina.

Como creo que ya sabéis, "Unreality" es la hermana mayor de "Ángeles caídos" a la vez que Nicholas Miller es el hermano mayor del detective Marc Miller, protagonistas respectivamente de ambas novelas. No se me ha pasado desapercibido que ambos hermanos terminan protagonizando historias con un patrón similar, a la vez que Daniel y Eric, sus partenaires son jóvenes conflictivos, con historias familiares desestructuadas y con una visión de la sexualidad desvirtuada fruto de sus experiencias vitales. Ambas historias se pueden leer también en clave Pigmallion si uno tiene ganas de hacerlo, y presentan un patrón de "Doncella en apuros" si tenemos en cuenta que la doncella es en ambos casos un joven homosexual. Como se ve, la comparación entre ambas novelas es inevitable, pero hablemos de "Unreality".
Como le pasa a cualquier persona, cuando ve representada una actividad que conoce en la literatura o en el cine lo ve de manera mas crítica que otra persona. Yo como enfermera, me harto de las series de médicos irreales y alejadas a la realidad. Da la casualidad de que trabajé durante un tiempo en un hospital psiquiátrico y mientras leía la novela me veía de nuevo a mí misma caminando por esos pasillo con los gritos de fondo de algunos de los internos. La verdad es que, aparte de pequeños detalles que a mí no me gustaron (por conocer esos ambientes de cerca) la ambientación de hospital psiquiátrico me gustó de hecho es muy buena, incluso eché de menos más interacción entre los internos. La relación médico- paciente que se establece entre Nicholas y Daniel es cuanto menos atípica, en tanto en cuanto ninguno de los dos parece a gusto con el papel que les toca interpretar y quieren salirse de esa encorsetada relación, llena de protocolos que es la relación sanitaria. Ambos muestran desde el principio una genuina afinidad, espoleada por la curiosidad que sienten el uno por el otro nada más verse. Por un lado tenemos a un joven hermoso y enfermo, como una mariposa rota encerrada en un vaso de cristal; por el otro a un hombre engañado y triste, que derrotado se bate en retirada renunciado a todo lo que ha querido en su vida. En ese momento los dos, ávidos de una relación humana y profunda, convergen y confluyen, creando a su alrededor una historia densa, hermosa y llena de matices.

El relato del que voy a hablaros es una pequeña obra maestra de mi queridísma Nut, esa a la que todos conocéis ya y que es mítica en el mundo de la homoerótica gracias a su novela "Juegos de seducción" que espero que hayáis leído todos ya y que yo estoy tardando en reseñar... Quizá para la próxima vez. El relato se titula "Dos palabras antes de morir" y esta incluído en la recopilación "Relatos de San valentín 2010" de la Colección homoerótica.
No me considero una persona de lágrima fácil, no me gustan los melodramas ni las grandes tragedias, pero este relato me hizo llorar a moco tendido como una niña pequeña durante un ratito, e instaló en mí el deseo de felicitar a Nut y darle las gracias por escribir algo así (cosa que hice, mandándole un mail cuando aún me estaba sorbiendo los mocos).
El relato, ambientado durante le II Guerra Mundial, trata de las motivaciones de un soldado inglés para enrolarse en el ejército a causa de una desidia hacia el mundo que le rodea. En su camino se cruza un muchacho apacible y adorable que sacude su nihilismo y le hace replantearse su existencia y los errores que cometió en su pasado. El relato, sin querer spoliearlo, también trata muchos temas: el miedo a morir sin alcanzar tus objetivos, la mala conciencia, la incapacidad de algunas personas de ser sinceras incluso consigo mismas, las convenciones sociales con respecto a la sexualidad que dificultan las relaciones humanas... todo ello bañado por un romanticismo implícito y observado por los ojos avellana de un chico silencioso que como mudo testigo, observa el mundo sin juzgar y con una comprensión infinita. Así tambén es la mirada del narrador, omnisciente y ecuánime, que nos guia con maestría por la historia, guiándonos por los continuos cambios temporales sin hacer perder continuidad en la narración. La fina pluma de Nut nos lleva a lugares recónditos, inexistentes y atemporales, lleno de imágenes vívidas gracias a la precisa elección de la palabra concreta, que nos eleva hasta hacernos ver el mundo a través de unos ojos ajenos, haciendo al lector creer por un momento que él mismo es el joven de los ojos de color avellana.

Y hasta aquí llegamos. Un beso a tod@s y a leer!

martes, 16 de marzo de 2010

La frontera entre la vida privada y la pública (Salir del armario 2ª parte)

Creo que mi entrada del otro día se merece una segunda parte, ahora que por fin tengo tiempo de sentarme a escribir.
Sinceramente, al parecer estaba metiendo un dedo en la llaga sin darme cuenta de que lo hacía, y de repente he generado un festival de opiniones. Ante todo, muchas gracias a tod@s los que se han pasado por aquí para contarme sus experiencias dentro y fuera del armario.
Amoldarse a las normas sociales, esconder quienes somos en realidad para no destacar, de eso trataba mi última entrada, pero es que ¡yo quiero destacar! No lo digo desde un punto de vista arrogante, no quiero ser más lista, o más guapa o más grande que nadie, pero sí presumo de ser diferente. ¿Se una friquie puede ser un orgullo? Espero que sí, porque ese es el mío.
Siempre me he sentido diferente, todos los somos, ya lo sé, pero yo siempre era más diferente. De pequeña era enteradita, marisabidilla, lectora compulsiva y escribía (según mi profesora) las mejores redacciones de la clase (¿se acuerdan de las redacciones?? Qué risa). Quizá por eso sufrí ese tan de moda acoso escolar, que antes no era más que "si los otros se meten contigo es que te lo buscas". Probablemente yo me lo buscaba porque nunca, ni en mis más hormonados años de adolescente, hice nada sólo para tener el reconocimiento de los demás. Cuando entré en el instituto, descubrí la literatura fantástica: los reinos olvidados, la dragonlance (de la que ahora reniego públicamente), la historia interminable, el elfo oscuro y Elric de Melniboné. Para cuando todas las chicas de mi clase llevaban las carpetas forradas con fotos de chicos guapos, yo la tenía plagada de dragones, guerreros épicos, espadas y sangre, ¡como no iba ser la rarita! Entonces, a mi hermana le dio por buscarse un novio friquie, y él reconoció mi potencial. Me regaló mi primer ejemplar de El señor de los Anillos y me enseñó a jugar al rol, hasta que terminamos yendo juntos a los torneos, jugando codo con codo (qué tiempos, ¿eh Agis?). Pero esa también fue la epoca del asesino del rol, de la mala fama de estos juegos, de que la gente te mirara raro sólo por tu afición, y al principio me daba mosca decirlo, hasta que un día me dije "al cuerno", e hice de mi afición mi bandera.
Supongo que el mecanismo es igual que el del día del orgullo gay: después de sentirte reprimido lo que deseas es expresar escandalosamente lo que eres, y eso hice yo. Por eso todos mis amigos saben que tengo todas esas aficiones raras... salvo la homoerótica.
¿Y por qué? Pues porque esto me viene de hace poco, algo menos de dos años, así que no es una de mis frikadas habituales. Además, al principio cuando descubrí lo que era el yaoi y empecé a ver/ leer mis primeros amines o mangas yaois lo hice de una manera soterrada. Luego empecé a escribir homoerótica (yo que siempre he odiado la literatura romántica, hay que joderse...), y al principio ni siquiera publicaba mis cosas, las escribía sólo para mí.
¿Dónde está el límite? ¿Cuándo esta afición ha dejado de ser algo íntimo para ser algo que al parecer todo el mundo tiene derecho a saber sobre mí? Quizá cuando empecé a publicar, cuando otros empezaron a leerme. Pero esas personas que me leen no saben quien soy yo, no saben nada de mí, ni de mi vida privada. Quizá el límite lo traspasé cuando dejé que algunos de ellos entraran en mi vida y se convirtieran en amigos y no sólo en meros lectores, quizá cuando he conocido personalmente a otras personas a las que me une la misma afición. ¿Ha sido entonces cuando mis dos "personalidades" se han fundido?
Siempre me ha llamado la atención esa ley no escrita por la que, al parecer, hay cosas de tu vida que los demás tienen "derecho" a saber sobre ti, mientras que otras son irrelevantes o se considera darles demasiada información. De nuevo usaré a los homosexuales para ilustrarlo: Si una persona es gay TODO el mundo tiene (al parecer) que saberlo, y cuando llega alguien nuevo al entorno se le dice "Pepito es gay" como si saberlo fuera fundamental para establecer una relación social con ese individuo. En cambio a nadie parece importarle, ni a nadie le digo, lo que hago con mi marido en la intimidad del dormitorio, y nadie quiere saber si soy sadomasoquista, si me gusta el bondage o si prefiero o no la postura del perrito, a nadie le importan mis opciones sexuales porque soy heterosexual, pero si mi opción sexual fuera ser lesbiana tendría que decirlo o por el contrario lo estaría ocultando. ¿No es eso injusto? ¿Por qué unas opciones sexuales permanecen en la intimidad mientras que otras deben ser declaradas como si estuviéramos en una aduana?
Eso me lleva a otra pregunta, ¿es mi afición por la homoerótica una opción sexual? Y si es así, ¿pertenece a la clase de las que puedo dejar en la intimidad o debo sacarla a colación ante el mundo sólo porque tenga algo que ver con la homosexualidad? ¿Si no lo digo es que lo estoy ocultando?
Yo no pretendo que todos mis amigos me digan si les gusta el cine porno o no, por ejemplo, así como yo no les digo que consumo homoerótica. O quizá ahí está la frontera, al dejar de ser una mera espectadora para pasar al lado de la creación propia, ¿es ahí donde esta afición ha abandonado el refugio de la intimidad?

jueves, 11 de marzo de 2010

Salir del armario

Es curioso como a veces intentamos amoldarnos a las normas establecidas socialmente, como queremos adaptarnos hasta a veces ocultar quienes somos.
Supongo que todo esto viene porque ser una escritora de homoerótica en la red me hace sentirme un poco como dentro de un armario, no soy gay, pero los gays me gustan y escribo sobre ellos en ambientes generalmente cargados de erotismo, ¿es eso algo malo?
La verdad es que nunca he sentido que lo sea, de hecho me parece ridículo que alguien piense así, no tengo ese tipo de mente que me diga que algo está bien o no, al menos no desde un punto de vista puritano y mojigato. Nunca he sido así, ni he tenido prejuicios contra la gente que piensa diferente a mí. Supongo que eso es gracias a mi madre, que me enseñó la filosofía del "vive y deja vivir" y la de "en el sexo todo vale mientras los implicados están de acuerdo", buena filosofía de vida, ¿no? ;)
Cuando era pequeña, escuchando un día con atención la canción "Mujer contra mujer" de Mecano, me di cuenta de que hablaba de dos mujeres que estaban enamoradas. La verdad es que en ese momento me llamó mucho la atención y le pregunté a mi madre al respecto, ella pragmática donde las haya, me dijo sin ningún atisbo de pudor o juicio moral que había mujeres que se enamoraban de mujeres y hombres que se enamoraban de hombres, y que eso se llamaba homosexualidad. A mí, la única duda que me quedó, dado mis precarios conocimientos de anatomía sexual, era cómo harían los homosexuales el amor, y cómo podían entonces tener hijos. Creo que esa pregunta me la guardé para mí, y seguramente terminé por descubrirlo con los años.
Esto ocurrió más o menos a finales de los ochenta, y al hacerme más mayor y empezar a salir al mundo, de repente descubrí que los homosexuales eran vilipendiados y odiados por muchos, y que las cosas no eran ni tan fáciles ni tan bonitas como mi madre me había contado, pero para ese entonces, yo ya estaba tan carente de prejuicios hacia ellos que nunca comulgué con esas ideas. Cuando estaba en octavo de EGB, que antes era el último año de primaria, mi profesor de religión pontificaba acerca de que los que no seguían las normas de la Iglesia irían al infierno, que los homosexuales, los ateos, los paganos y las prostitutas arderían en las llamas por el resto de la eternidad. Yo pensaba en los "pobres homosexuales", como los llamaba mi mente de doce años, y me preguntaba "¿Por qué Dios los rechaza si los ha creado así?". Ese tipo de pensamientos que germinaron en mi mente en ese momento florecieron en un inapelable ateísmo que practico desde que tengo doce años, y como siempre digo, desde que aprendí a pensar por mí misma.
Y aún así, sólo unas pocas personas de mi entorno saben que esscribo literatura homoerótica, que mi nombre en la Red es Nayra Ginory, que no es mi nombre real. ¿Por qué no se lo digo a mis amigos? Me lo he preguntado muchas veces, ya estoy acostumbrada a ser la friqui del grupo (jugadora de rol, aficionada a la literatura fantástica, tolkiendili y miembro de la sociedad tolkien española, tan aficionada a SaintSeiya que sé decir "Dame tu fuerza Pegaso" en japonés...) que sé que lo tomarían como una más de mis extravagancias.
¿Es por vergüenza? ¿Vergüenza a qué? No lo sé, si siempre voy por ahí diciendo que este mundo debería ser libre para que la gente se exprese como son, y que la gente debe ser valiente para expresarse. ¿Es por miedo al rechazo? Lo dudo, porque esa no es mi naturaleza. Cuando tenía trece años y entré en el instituto una chica comenzó el bulo de que yo era lesbiana para joderme, y durante dos años no lo desmentí, porque quería saber quienes me aceptarían pasara lo que pasara. Fueron muy pocos la verdad y sufrí el ostracismo de la homosexualidad hasta que empecé a salir con un chico. ¿Entonces por qué no lo digo?
Primero se lo conté a mi marido, y se lo tomó sorprendentemente bien (¡!). Luego se lo dije a mi madre y a mi hermana mayor, y me dijeron que era una zorra por no decírselo antes, y se rieron de mí por haberlo ocultado. Hoy he superado otro tabú y le dejé leer a mi madre el relato que publiqué en la antología de relatos de San Valentín de la Coleccion homoerótica. Y me dijo que era "elegante", me gustó que lo describiera así.
Aún así, ni mis amigos, ni mis compañeros de trabajo, ni mi padre (que es tan homofóbico que si hay dos chicos besándose en una peli cambia de canal) lo saben. La verdad, es que esto empezó como un hobbie en la red, algo que hacía para mí, a lo que no le daba ninguna importancia, pero ahora tengo una novela a mitad y un montón de gente me lee, he hecho muchos amigos, y a algunos he tenido la suerte de conocerlos personalmente. Me he sentido como una persona como una doble personalidad: enfermera de día, escritora de homoerótica por la noche (o viceversa si me toca guardia nocturna en el hospital) pero ahora los límites entre esas dos personalidades parecen diluirse y ya no sé donde está el límite entre querer parcelar mi vida y estar ocultando un secreto. ¿Significa eso que tengo ganas de "salir del armario"? El tiempo lo dirá.

jueves, 4 de marzo de 2010

Blogera desesperada pide ayuda urgente

Hola todos. A lo mejor os habéis dado cuenta de que de repente los elementos mi columna derecha han desaparecido, pero no! No han desaparecido, están abajo del todo. Fuerte cachondeo, ayer el blog hizo "Plof!" y se me desconfiguró todo por arte de magia. Lo curioso es que la pestañita con los elementos de la página está igual que siempre con los gadgets puestos ordenadamente en su sitio, unos en la comlumna izquierda y otros en la columna derecha, pero en el blog, los gadgets de la columna derecha se ven debajo de las entradas ¡Que COÑO está pasando!
Ayer fue el día de cogerme una de nervios que no cuento, e hice todo lo que se me ocurrió. Volví a poner la plantilla de dos columnas, pero el problema seguía estando. Volví a editar el código HTLM para poner plantillas de 3 y 4 columnas y aunque la columna izquierda siempre está bien, haga lo que haga, la de la derecha siempre está mal. Incluso he reinstalado plantillas antiguas que tenía guardadas en el pc, pero tampoco funciona. ¿Alguien puede ayudarme? Se me han acabado los conocimientos y las ideas, y ya no sé que más hacer -se tira por las escaleras.
Y tened en cuenta, hasta que lo solucione que el Cbox (esa cajita para mensajes instantáneos) está al final de la página. Me voy a llorar por las esquinas

lunes, 1 de marzo de 2010

Manga Yaoi: No te escondas 3

Hola, de nuevo.
Todos aquellos que también seguís el blog de Nisa ya sabréis que Dorianne envió a Canarias 5 tomos de No te escondas 3, para sus fans canarionas. Bueno, pues -se hincha de orgullo- uno de ellos era el mío, aquí lo tenéis.


¿No es precioso? Creo que esta es mi portada favorita de las tres. Ayer Nisa hizo de buena samaritana y quedó con las demás para darnos nuestros tomos (aprovechando la coyuntura para conocernos en persona por fin). Muchas gracias Nisa!
Ya me lo he leído (lo dudásteis por un solo instante?) y me encantó, se lo recomiendo a todo el mundo, Dorianne es excepcional dibujando y escribiendo tramas interesantes, dramáticas y... sexys! Te pegaste el puntazo de tu vida, Laura querida, mandandonos los cómis, ayer casi te ponemos un altar.
Además, la muy buena de Dori nos firmó y dedicó los tomos a cada una de nosotras, aquí tenéis mi dedicatoria (chincha rabiña!).


Bueno, y yo tan contenta. Ahora sólo queda esperar por el tomo 4