mi Blog de una escritora aficionada: septiembre 2009

viernes, 25 de septiembre de 2009

Concurso de Microrrelatos: "Este año el amor me encontrará a mi, no pienso ir a buscarlo"

Estos son los relatos que participan en el concurso de este mes, a parte de el mío y del de Mavya, que van fuera de concurso. Ante todo, muchas gracias a todas las autoras que se han animado a participar, ¡sois geniales chicas!

Bueno, nada más os dejo con lo importante, recordad que con la encuesta que está aquí a la izquierda podéis votar el relato que más os haya gustado. Un beso a todos.

Flechas

Este año el Amor me encontrará a mí, no pienso ir a buscarlo. Siempre tengo que andar detrás de él, de sus plumas, de sus corazones; siempre mirando hacia arriba a ver si le veo en el cielo, agitando esas alitas que tiene. Ya estoy harto. Si le interesa que venga él a mí, al fin y al cabo le estoy haciendo un favor. No tengo yo mucho tiempo que perder persiguiendo a un niño alocado, tengo demasiado trabajo en la fragua. Este año, si el Amor quiere sus flechas nuevas, mejor que venga él a buscarlas.

Nayra Ginory (Fuera de concurso).http://nayraginory.blogspot.com/

Veremos qué pasa

Este año el amor me encontrará a mi, no pienso ir a buscarlo. Porque cuando lo buscas, la cagas, y sólo se te acercan idiotas de renombre. Por eso, ni voy a gastarme. Que venga a mi cuando quiera, que sea el otro que caida de rodillas porque las mias bastante peladas están. Me harté y pronunciar estas palabras será mi hechizo anti amor...

Al menos hasta que ese bombón de ojos verdes me sonría. Uy, lo hizo. Al parecer, Eros esta de mi lado hoy, ya veremos qué pasa".

Mavya (Fuera de concurso). http://mavya.blogspot.com/

Merry Queerma(n)s

“Este año el amor me encontrará a mí, no pienso ir a buscarlo”. Claro, era muy fácil decirlo, pero para Karl era muy difícil llevarlo a cabo. No por nada había sido declarado como el mismísimo gran puto romanticón y el apodo le quedaba justo. Sin embargo, llegaban las navidades y él volvía a encontrarse sólo. Esta vez había estado muy cerca de pasarlas con su novio. Pero si era enamoradizo, también era un hombre celoso y eso lo había dejado vagando solitario por las calles frías de Manhattan y con la nariz roja.

¿Vienes? —la voz conocida lo sorprendió.

Bueno, sonrió, tal vez este año no le tocara pasarla solo después de todo.

Gretel (http://kuro-no-sekai.blogspot.com/).

Encuéntrame, Helen.

“Este año el amor me encontrará a mí, no pienso ir a buscarlo.”

Esa era la última frase del libro, luego la colección de diez volúmenes desaparecía. Al igual que la vida de Helen, una de las poetas más famosas de Argentina, quien había dejado de existir hace cuarenta años.

Al recodar esto, su mente se desesperaba, se castigaba preguntando por qué no nació antes, para conocerla, amarla como lo hacía ahora. Vivía debatiéndose entre la enfermiza necrofilia y la aterradora realidad: ella ya no existía.

El amor real no se busca, te encuentra. Y él, si bien fue encontrado por Helen, estaba condenado a no poder amarla como tanto anhelaba.

Soledad Naraveckis

Que el amor me encuentre, este año, que me encuentre…

“Este año el amor me encontrará a mí, no pienso ir a buscarlo”.

Lo dije en voz alta de espaldas a la fontana de Trevi.

Casi por instinto, cerrando mis ojos con fuerza. Llenando con esperanza lo que abandona el dolor, por insignificancia más que por compasión. Pensando en algún bar la idea estalló en mi cabeza: “Si me arrepintiera verdaderamente y corriera, casi sin aliento. Atravesando a todas esas personas, abandonando mi cuerpo. Volviéndome inmortal, como lo hizo el... ¿Mi ángel extendería sus alas apartándome de aquella angustia?”.

Me mantienes y derrotas. Si el amor existe quiero el tuyo. Que alguien me encuentre, este año, que alguien me encuentre…

Isabela Kaoru

De por qué me veo así…

«Este año el amor me encontrará a mí, no pienso ir a buscarlo», escribió en el trozo de papel que había arrancado de la primera página del manual de supervivencia. Lo enrolló con cuidado, lo metió dentro de la botella de Aquarius y después de asegurarse que había enroscado correctamente el tapón, lanzó el envase hacia el mar con todas sus fuerzas. Luego se sentó sobre la roca que llevaba seis meses sirviéndole de atalaya y desde allí observó navegar la botella balanceándose hacia el horizonte.

—Definitivamente —gruñó rascándose su hirsuta barba de naufrago—, es la última vez que salgo a buscar el amor.

Nut. http://medianocheeneljardin.blogspot.com/

Por estas cosas te amo.

«Este año el amor me encontrará a mí, no pienso ir a buscarlo», leyó Marco. La frase estaba escrita en el muro de su vivienda, con las mismas grandes letras mayúsculas y spray rojo de las otras sesenta y ocho estampadas en el mobiliario urbano que había a lo largo del corto trayecto desde la oficina hasta su casa. La diferencia de ésta con las anteriores era que terminaba con el curvilíneo dibujo de una llamativa flecha que apuntaba a la cabeza de su amigo Alex, sentado en la acera con expresión enfurruñada y la espalda contra el muro.

—Está bien —suspiró Marco con una enamorada sonrisa—. Capto la indirecta

Nut. http://medianocheeneljardin.blogspot.com/

Por sorpresa

“Este año el amor me encontrará a mí, no pienso ir a buscarlo”

Rezaba el lema de aquella web de parejas a la que me apunté. Tras años de desengaños afectivos con mujeres, que me las buscaran otros. Qué confusión al descubrir que mi primer encuentro amoroso era con otro hombre, a su vez esperando una mujer. Nos reímos del error, germinó una amistad inseparable y quedamos con otras, siempre volviendo el uno al otro, ahogando las penas del desafecto. ¿Cómo llegó el amor por otro hombre? Lo ignoro, pero afirmo que sin quererlo ni beberlo, surgió y que ahora no cambiaría por nada el primer beso que, sorpresivamente, sin buscarlo, me regaló…

Dorianne. http://dorianneilustradora.blogspot.com/


jueves, 24 de septiembre de 2009

Entrada recordatorio

Esta entradita rápida (que me voy a trabajar) e spara recordar que mañana a las 20 h (hora española) acaba el plazo para enviar los microrrelatos al concurso (por si alguine tenía intención y aún no lo ha hecho).

Aprovecho también para anunciar que la propuesta ha tenido bastante éxito y para agradecer a todas las escritoras (que todas son chicas) que han participado: Un millón de gracias y suerte.

Mañana a las 21 h (hora española) se publicarán los relatos participantes en mi blog y en el de Mavya simultáneamente, y pondremos una encuesta para que los lectores voten el que más le haya gustado, ¡os invito a todos a pasar, leer y votar!!

Un abrazo

martes, 22 de septiembre de 2009

Artistas Invitados: Franz Ferdinand


Como habreís visto, he puesto un iPod en mi blog, con la coletilla "artista del mes". En este reproductor os iré poniendo cada mes uno de mis cantantes o grupos favoritos, con cuatro o cinco canciones representativas. Aviso que muchos de estos artistas hacen una música un tanto alternativa y no son conocidos por el gran público, pero creo que vale la pena acercarse a ellos.

Mi primera recomendación es el grupo escocés Franz Ferdinand. La banda se formó en 2001, pero yo acabo de enterarme de su existencia. Hacen un indie rock de lo más cool, y tienen un personalísimo sonido, protagonizado por la hipnótica y súpersexy voz de su líder, Alex Kapranos. Los otros componentes de la banda se llaman Bob Hardy, Nick McCarthy y Paul Thombson. Tienen tres álbumes en el mercado: "Franz Ferdinand", "You could have it so much better" y "Tonight: Franz Ferdinand".
Os dejo aquí el video "Michael", una canción muy sexy, que si os fiajis en la letra tiene ciertas reminiscencias de erotismo gay. Os dejo la letra para que lo veáis, pero no la traduzco porque eso no es lo mío.

This is where I'll be so heavenly,
so come and dance with me Michael
So sexy, I'm sexy,
so come and dance with me Michael
I'm all that you see, you wanna see,
so come and dance with me Michael
So close now, so close now,
so come and dance with me, so come and dance with me, so come and dance
with me

Michael,
you're the boy with all the leather hips,
sticky hair, sticky hips,
stubble on my sticky lips

Michael,
you're the only one I'd ever want
only one I'd ever want
only one I'd ever want
Beautiful boys on a beautiful dancefloor

Michael,
you're dancing like a beautiful dance whore
Michael,
waiting on a silver platter now ... and nothing matters now

This is what I am, I am a man
so come and dance with me Michael
So strong now, its strong now
so come and dance with me Michael
I'm all that you see, you wanna see
so come and dance with me Michael
So close now, its close now,
so come and dance with me, so come and dance with me, SO COME AND DANCE WITH ME

Michael,
you're the boy with all the leather hips,
sticky hair, sticky hips, stubble on my sticky hips

Michael,
you're the only one I'd ever want
only one I'd ever want
only one I'd ever want
Beautiful boys on a beautiful dancefloor

Michael,
you're dancing like a beautiful dance whore
Michael,
waiting on a silver platter now ... and nothing matters now

Michael,
you're the only one I'd ever want
only one I'd ever want
only one I'd ever want
(twice)

Beautiful boys on a beautiful dancefloor
Michael,
you're dancing like a beautiful dance whore
Michael, waiting on a silver platter now, nothing matters now, nothing
Matters now but you

YEAH


domingo, 20 de septiembre de 2009

Rebeca

El inspector Miura tiró la colilla por la ventanilla del coche antes de entrar en el garaje del Hospital General. No le costó mucho encontrar aparcamiento, a esta tardía hora estaba casi vacío. Las manecillas del reloj del coche le chivaron que eran casi las once de la noche y su estómago le rugió que aún no había cenado. Ni almorzado. “Primero tengo que terminar con esto”.

El hospital era un edificio alto, blanco, aséptico. No se oían más sonidos que el ocasional zumbido de una ambulancia. Podía ver algunas luces encendidas, pero la mayoría de las ventanas eran pozos negros. Miura miró hacia arriba, apreciando la considerable altura del edificio. El hospital más moderno del país, el gran orgullo de la sanidad pública recién estrenada. Suspiró el aire viciado que guardaba en sus pulmones, apurando su cigarro al máximo. Un cartel le agradecía con brillantes letras azules que no fumara en el interior y él era demasiado escrupuloso para pasarlo por alto. Estrelló la colilla contra el suelo húmedo y avanzó esquivando los charcos hasta la entrada principal.

Las enormes puertas de cristal le abrieron el paso, pero un fornido celador se lo volvió a cerrar.

—Lo siento señor. Ya no es hora de visita.

Miura, hastiado, sacó la placa y la puso frente a su rostro mientras miraba a su alrededor.

—¿El ala de cirugía?

—Planta tercera, pasillo sur. Suba por esos ascensores.

Musitando un gracias, fue hasta el ascensor y esperó a que las pesadas puertas de metal se abrieran. Dentro del cubículo metálico sonaba una irritante musiquilla que no le dejaba pensar, y él necesitaba hacerlo. “Debo pensar cómo enfocar este asunto. La chica está herida, y si no sobrevive, no hay testigo. Y si no hay testigo, no hay caso”.

Al abrirse las puertas del ascensor ese olor le asaltó. El olor a antibióticos, a enfermedad, a batas blancas. Se dirigió hasta el mostrador en penumbra y esperó a que una de las enfermeras saliera de un cuarto contiguo para atenderle. Antes de que la joven le recordara que a esas horas no se podía estar allí sacó su placa, dejándola como quien no quiere la cosa sobre el mostrador.

La enfermera la miró un instante antes de preguntar.

—¿Viene a ver a la chica?

Miura asintió.

—¿Qué habitación es?

—La 313.

—¿No ha tenido visita, verdad?

La enfermera negó.

—Ella no parece esperar a nadie.

Asintió. Ya esperaba esa respuesta.

—¿Cuál es su estado?

La enfermera dudó un momento antes de contestar.

—Quizá preferiría usted hablar con un médico.

—No me importa, sólo necesito que me diga cómo está.

—Se supone que yo no estoy autorizada para…

Miura esbozó una sonrisa cargada de sarcasmo.

—Me parece por hoy haremos una excepción.

—Está estable —la chica parecía dudar todavía—. La operación fue bien. Tenía la bala alojada cerca del pulmón, parece ser que al entrar había roto una costilla, pero lo peor era el neumotórax.

El inspector encarnó una ceja.

—Explíquese.

—Eso es cuando hay aire en la cavidad pleural, es decir, cuando el aire sale de los pulmones y se aloja en la cavidad torácica. Pero los cirujanos lograron reducirlo y extraer la bala sin causar más daño. Así que se pondrá bien.

—Entiendo —Miura asintió despacio—. Así que su vida no corre ningún peligro.

—No por el momento.

—Muy bien. ¿Puedo verla? —preguntó sólo por cortesía.

Como esperaba, la chica asintió.

—La séptima puerta —señaló la habitación que rezaba 313-314.

Miura avanzó hacia la habitación por el oscuro pasillo y a medida que lo hacía pudo ver al oficial que estaba de guardia frente a la puerta, sentado en una, a todas luces, incómoda silla de plástico. Miura lo reconoció. Era uno de los nuevos, recién salidito de la academia, con ganas de comerse el mundo y que estaba firmemente convencido de que su talento se malgastaba con el papeleo y las guardias que le tocaba hacer. “Principiantes” bufó en su mente. El joven se levantó de la silla al verle y Miura no tuvo ninguna duda de que fue más por descansar el culo que por respeto a su superior. Escrutó en su mente un momento, intentando recordar su nombre. Era un apellido común. “González, Jiménez, Hernández, o algo así”.

—Buenas noches señor.

—Buenas noches, Martínez —aventuró.

El chico hizo una casi imperceptible mueca con sus labios que le indicó que se había equivocado de apellido, pero no hizo ningún comentario. “O bien es demasiado educado para corregirme, o bien me tiene miedo”. Esperando que fuera lo segundo entró en la habitación. Una educación que le impidiera contradecir a alguien no era útil en un buen policía.

La habitación tenía dos camas, pero la chica estaba sola. Intentó ocultar su sorpresa al encontrarse con una niña. El informe provisional decía que tenía veintiún años, pero en realidad no parecía tener más de diecisiete. Era posible que aparentara ser más joven, pero en un caso como este, se sentía más inclinado a creer que la chica había mentido con respecto a su edad, y seguramente también habría dicho un nombre ficticio. No había presentado ninguna documentación, ni siquiera una falsa. La chica le miró con sus acuosos, enormes ojos negros y se encontró a sí mismo comparándola con su Rebeca. “¿Cuál será su historia? ¿Cómo ha terminado aquí?”. Sobrepuso su deber a sus propios pensamientos mientras se sentaba en una silla al lado de la cama. Miró un momento al joven oficial antes de hacerle un gesto para que esperara fuera. Lo último que necesitaba era un aficionado en el interrogatorio.

No salió hasta casi una hora más tarde. La chica no había hecho más que confirmar lo que él ya sabía: había venido de Rumania con la promesa de un buen empleo para enviar dinero a su familia, pero se encontró en medio de una red de prostitución que la extorsionaba para alquilar su cuerpo. Al final, había conseguido escapar, no se sabía muy bien como, llevándose una bala alojada en el pecho. Lo más importante, era que podía testificar contra los mafiosos que la habían esclavizado. Y sería un buen testimonio, tuvo que admitir, podía dar nombres, lugares. “Al menos, será lo suficientemente sólido para iniciar una investigación policial que podría acabar en un par de detenciones o incluso, con el desmantelamiento de la red”.

Condujo despacio de camino a casa, pensando en lo que iba a hacer. Le gustara o no, no tenía alternativa. Quería acostarse a dormir, se encontraba agotado, pero primero debía hablar con el hombre del que recibía órdenes. Marcó el número de memoria y se sentó en la mesa de su despacho mientras esperaba que descolgaran.

—¿Sí? —la voz que le llegó desde el otro lado de la línea sonaba pastosa.

—Soy yo —contestó sin más.

—¿Has visto a la chica?

—Sí.

—¿Y?

—Su estado es mejor de lo que pensábamos.

Miura hizo una pausa, dejando que su interlocutor pensara, mientras abría el cajón y sacaba un paquete de tabaco. No hubo ninguna respuesta.

—Además —continuó al fin, exhalando el humo del tabaco—, está dispuesta a testificar a cambio de protección policial.

—¿Qué te ha dicho?

—Lo suficiente.

Su interlocutor gruñó al otro lado de la línea.

—Esa chica tiene que morir.

Miura no dijo nada. Eso ya se lo esperaba.

—¿Hay mucha presencia policial en el hospital? —la voz del otro hombre sonaba monocorde, desapasionada.

—No. Sólo un oficial junto a su puerta —Miura dio una nueva calada a su cigarrillo, mortificado. Estaba firmando la sentencia de muerte del joven y ni siquiera era capaz de recordar su nombre—. En la comisaría no tienen ni idea de que la chica sea un testigo tan importante.

—Bien, mandaré a uno de mis hombres esta noche. ¿Qué pasará con el testimonio que te ha dado?

—No tendrá mucha relevancia jurídica una vez que haya muerto —admitió—, pero de todas maneras, puedo falsear su declaración, al fin y al cabo he sido el único en hablar con ella.

—Sigue así, Miura —el mafioso sonaba complacido—. Lo estás haciendo muy bien.

El inspector se revolvió incómodo en su silla, contrariado por el dudoso halago, pero no colgó.

—¿Pasa algo? —le preguntó—.¿O es que quieres hablar con ella?

—Por supuesto que quiero hablar con ella.

El otro hombre rió sardónico como toda respuesta y Miura oyó como dejaba el auricular sobre la mesa. Pensó de nuevo en Rebeca, en cuanto tiempo hacía que no la veía y se tenía que conformar con las migajas de su voz. Pensó también en cuantos asesinatos había ayudado a cometer y en cuantos más debería colaborar para que ella estuviese a salvo. Sentía asco de sí mismo, y de su situación. “Pero por el bien de Rebeca no tengo elección”.

Sus pensamientos se esfumaron tan pronto como llegaron en cuanto oyó la voz de la joven al otro lado de la línea, calmándole como un bálsamo. Se recostó en su asiento y apagó el cigarro, dispuesto a disfrutar al máximo del mejor momento del día.

—Hola Papá.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Madera

Hola, para ir haciendo boca antes de publicar los relatos del concurso (aprovecho para decir que queda una semana para que se cierre la convocatoria, así que los que quieran participar que se pongan las pilas), voy aq publicar este microrrelato que escribí esta semana. Desfrutenlo.

Madera

No reconocí al hombre que tenía frente al espejo, pero sabía a que había venido. Mi rostro, chorreante de agua, se congeló y mi mano no alcanzó la toalla del lavabo. Era alto, fornido, como todos los de su profesión. Me dedicaba la sonrisa torva del que está acostumbrado a asesinar; la misma que yo dedicaba a mis víctimas. Un escalofrío de alerta recorrió mi espina dorsal. Delante del espejo no hay excusas, él ya sabía lo que era. Me volví despacio y miré hacia su mano derecha. Como esperaba, había una estaca en ella. Ni siquiera pude moverme antes de que me la clavara. “Tranquilo, es de madera”.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Calabazas de Halloween

Para quien no lo sepa (¿quien no se ha enterado a estas alturas?), el grupo Origin eYaoiES y la colección homoerótica van a realizar la recopilación de Calabazas de Haloween, invitando a todos los autores de homoerótica que quieran unirse a esta iniciativa. Aquí os dejo el enlace:


Otra cosa y para que no os despistéis, ¿como van vuestros micorrelatos? Espero que todos los esteis escribiendo como locos, recordad que las bases del concurso ya se publicaron y que teneis un plazo para enviarlos.

Un beso a todos

viernes, 11 de septiembre de 2009

Queda convocado el concurso de Microrrelatos encadenados.



Como ya sabréis, espero, Mavya y yo hemos estado publicitando la puesta en marcha de un concurso de microrrelatos en nuestros blogs simultáneamente.

La idea es incentivar la creación literaria en la red y unir a los escritores aficionados en una iniciativa lúdica para hermanar los blogs de todos los amantes a la literatura. El concurso se convocará cada cuatro semanas, y la frase final del relato ganador será la frase de inicio para los microrrelatos de la siguiente convocatoria.

Las bases son las siguientes:

—Los relatos enviados deben ser originales (no se aceptará fanfiction), inéditos (es decir, no previamente publicados en otros soportes), con una extensión máxima de 100 palabras (sin incluir el título ni la frase inicial).

—No se aceptarán relatos que contengan faltas de ortografía, emoticonos, etc.

—Los relatos se enviarán por mail a la dirección:

Concursoderelatos@yahoo.es

—El tema será libre, aunque empezando por la frase propuesta. Para esta primera convocatoria la frase será: “Este año el amor me encontrará a mí, no pienso ir a buscarlo”.

—El plazo para enviar los relatos será de dos semanas, hasta el viernes 25 de septiembre, ese día los relatos participantes se publicarán en nuestros blogs.

—Luego, se darán otras dos semanas para que los lectores voten el relato que más les haya gustado. El ganador se anunciará el viernes 9 de octubre.

—El ganador recibirá el premio del concurso de Microrrelatos encadenados y además, la última frase de dicho relato será la primera por la que deban comenzar los relatos para la siguiente convocatoria.

Creo que se entiende, aún así, si hay alguna duda, por favor, preguntad. No será admitido ningún relato que no cumpla con las bases (que para eso están).

Animaos a participar, y mucha suerte a los que lo hagan!

jueves, 10 de septiembre de 2009

Mañana se convocará el concurso de microrrelatos

Dada la (aparente) buena acogida de la propuesta, Mavya y yo publicaremos mañana las bases para convocar el concurso de microrrelatos. Os invito a tod@s a que mañana paséis por aquí para verlas.

Espero de verdad que tenga un buen seguimiento, y que muchos se animen a participar, enviando sus microrrelatos. Si tiene éxito, la idea es convocar un concurso mensual en los blogs.

¡Animaos a participar y muy buena suerte!

Por cierto, y por si a alguien le interesa, en le blog Tsuki no Yume Yaoi también se ha convocado un concurso de relatos homoeróticos, pasaros por allí si os interesa.

Un beso

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Concurso de microrrelatos

Mavya y yo tuvimos esta idea hace unos meses: convocar en nuestros blogs un concuso de microrrelatos encadenados, quincenal o mensual, dependiendo de las ganas de la gente, luego vino el verano, los exámenes de Occhiblu, mi triste vida... pero de repente he rescatado la idea. ¿Qué dices Mavya? ¿Seguimos adelante? ¿Y qué dicen los demas? ¿Alguien querría participar? He puesto una encuesta, justo aquí, a la izquierda para recoger vuestras opiniones, tenéis una semana para votar. La idea es dar una frase por la que cada relato debe empezar. Los que quieran participar podrán mandarnos a mí o a Mavya un relato que empiece por dicha frase, con una extencsión máxima (que ya especificaremos). Los relatos se colgarán en nuestros blogs y los lectores votarán el que más le guste. El más votado será el ganador, como es lógico, y la última frase de ese relato será la primera frase para los relatos del siguiente concurso. ¿Os mola la idea?