mi Blog de una escritora aficionada: junio 2009

miércoles, 24 de junio de 2009

Me han desafiado


Bueno, Nimphie me ha lanzado un desafío, y no lo voy a dejar pasar, jeje, lo que tengo que hacer es:

1º- Coger el libro más cercano.
2º- Abrirlo por la página 161.
3º- Leer la quinta frase.
4º- Mandarla a otros 5 blogs.
El libro es el que me estoy leyendo ahora. "La sangre de los elfos. La saga de Geralt de Rivia, libro III" de Andrzej Sapkowski, uno de los nuevos dioses de la fantasia épica. Geralt de Rivia es uno de los más carismáticos personajes de este género con los que me he encontrado nunca (a la altura de Aragorn, Drizzt Do'Urden, Seregil de Rhíminee, Rikus o Elric de Melniboné, de verdad que sí). La frase en cuestión.
"—Van detrás de mí desde la plaza Mayor —dijo Jaskier, fingiendo que rodeaba con su brazo a la médica y le hacía la corte—. ¿Harías algo por mí, Shani?"
Ahora me toca desafiar a mí, y le lanzo el guante a:
Pues naíta más. Hasta la próxima

domingo, 7 de junio de 2009

Flaca memoria

Una entradita rápida, que me voy a trabajar

Flaca memoria

“¿Te acuerdas de mí?” Dice con carita de viciosa. “No muñeca, no me acuerdo” Contesto, haciendo menos caso a sus palabras que a su cuerpo, que cabalgaba sobre el mío. “¿Seguro que no te acuerdas?” Niego con la cabeza. “Ni falta que hace” Es la respuesta que me trago. ¿Por qué iba a acordarme yo de una puta de 40 euros? Cierro los ojos para concentrarme en las sensaciones que esta chica me vende, mi primera mujer en quince años. “Pues deberías”, es lo último que oigo. Apenas tengo tiempo de abrirlos antes de que me clave un cuchillo en la garganta.


Safe Creative #0908104224158

sábado, 6 de junio de 2009

El Gitano

Este relato como hice como ejercicio de sintaxis. A ver si le pillan el truco ;)

EL GITANO:

Toda mi vida cambió desde el día que le conocí, un día tan soleado y hermoso como se pueda desear, mientras iba caminando, no por mi ruta habitual, sino por otro camino, hacia la escuela, ese antro detestable que me encerraba cada mañana, desde la hora del desayuno hasta bien pasada la del almuerzo, porque esa semana los operarios del ayuntamiento estaban haciendo obras en la carretera principal, pues las recientes lluvias, que habían sido muy copiosas, habían hecho reventar una tubería y toda la calle se había llenado de porquería, así que desviado del camino que estaba acostumbrado a tomar cada día, me veía obligado a atravesar un sórdido polígono industrial y un descampado lleno de escombros, donde unos gitanos vivían en eso que ellos llaman hogar y los demás llamamos chabolas, aunque como siempre caminaba acompañado de Andresito, un vecino un tanto retrasado con el que me veía obligado a hacer buenas migas para que mi madre pudiera congraciarse con su madre, la Merceditas, la casera del cuartucho donde ella y yo malvivíamos después de que mi padre nos abandonara, sobreviviendo gracias a la destreza de mi madre con las agujas, a mi sorprendente habilidad para comer menos cada día, y seguir creciendo a pesar de todo, y a las perrillas que me ganaba después del colegio trabajando como recadero en la tienda de fiambres de mi barrio, que abría a las diez de la mañana cada día religiosamente, aunque yo no llegaba hasta las cuatro, cuando las clases terminaban, porque, aun sabiendo que podría ganar casi el doble si trabajara en la tienda a jornada completa, mi madre se negaba a que abandonara el colegio, pues quería que terminara mis estudios que me convirtiera “en un hombre de provecho y no en un desgraciado como tu padre”, aunque yo juraba y perjuraba que no me gustaba estudiar, y mis profesores juraban y perjuraban que como estudiante no tenía ningún futuro, mi madre hacía oídos sordos a todos y me obligaba a ir al colegio cada día, acompañando a Andresito, que como siempre miraba a su alrededor como embobado, como si cada día el camino fuera nuevo para él, aunque lo recorriéramos cada día desde hace tres años, aunque ahora que lo pienso, en su defensa he de añadir que estos días sí que cogíamos un nuevo camino, desde las lluvias de hace cuatro días, y el primer día yo también lo recorría mirando a mi alrededor con cara de susto, mi madre siempre me decía que no había que acercarse a los gitanos y sus chabolas me impresionaron vívidamente la primera vez que las vi, así que caminaba rápido pensando que en cualquier momento uno de esos terribles gitanos con mirada de fuego y manos de acero saldría de una de esas casuchas para robarme el desayuno, lo único valioso que llevaba en la cartera, y por el que habría estado dispuesto a luchar como un león, pero en realidad, los gitanos con lo que me topé me miraron con desinterés, y a buen seguro que pensaban que no éramos más que una pareja de tontos, los dos caminando raudos y asustados, con la boca muy abierta y los ojos más abiertos aún, y que no valía la pena ni siquiera intentar asustarnos, así que fui cogiendo confianza en mí mismo, y ese día, el cuarto desde que empezamos a coger la nueva ruta, ya no le temía a los gitanos, o eso creía yo, porque esa mañana, al ver a uno de ellos avanzar directamente hacia nosotros, con su cabello negro y sucio suelto al viento y sus increíbles ojos verdes refulgiendo intensamente y haciendo resaltar aún más su morena piel, pensé que me mearía en los calzones, me paré, dudando si dar la vuelta y echar a correr, pero el miedo me paralizó y no podía dejar de mirar los ojos del gitano, que cada vez se dibujaban más nítidamente a medida que él se acercaba a nosotros, a mí, a punto de cambiar mi vida para siempre, porque si lo llego a saber, seguro que hubiera corrido como alma que lleva el diablo sin siquiera mirar atrás, y así quizá hubiera podido evitar todos los problemas que ese gitano me ha ocasionado a lo largo de estos años, pero como no lo sabía me quedé allí quieto, esperando una amenaza o la fugaz visión de una navaja, creo que incluso cerré los ojos, olvidando por completa a Andresito, que se había parado a mi lado y estaba allí, con sus perenne cara de bobo mirando sin comprender, hasta que el gitano se paró frente a nosotros finalmente, y todo fue distinto a como yo lo había imaginado, no hubo amenazas con voz áspera, no hubo cuchillos ni violencia, su voz era grave, profunda, muy suave, con un ligero acento del sur, y su sonrisa franca y abierta cuando me miró con esos increíbles ojos y me saludó.

Safe Creative #0903022667674

martes, 2 de junio de 2009

Nuevos seguidores y otras cosillas.

Para no perder las costumbre, he de dar la bienvenida a dos nuevas seguidoras a mi blog.
Una de ellas es Nimphie, y...no necesita presentación verdad? Quien no conoce a Nimphie?
Yo la descubrí como escritora en uno de los tomos de ls colección homoerótica, el segundo creo. Había un relato suyo  incluido en ese volumen "Esta noche no hay eclipse". Su prosa poética y llena de imágenes fantásticas y sugerentes me cautivó. Tardé más tiempo en descubrir su blog, pero ahora soy fan suyo. Eres un modelo a seguir para muchas escritoras de homoerótica, lo sabes ¿no? Sigue así preciosa.

La segunda es Mavya, una buena amiga mía, aunque nunca la he visto! Es una de esas extrañas e intensas amistades que traba uno por la red. Bienvenida a ti también, espero que dsifrutes pasándote por aquí. Ella está también inaugurando blog:
No dejen de pasarse por allí, es muy bueno. Mavya es también una joven y talentosa escritora. Una vez me pidió ayuda y yo se la he prestado humildemente. Me enorgullezco de ser tu beta cariño, aunque sólo sea para ser la primera en leer tus historias!
 Y bueno nada más.